lunes, 14 de enero de 2019

Re cordis

Surcos atraviesan la superficie
profundas huellas
de impacto
como las de Armstrong en la luna
si es que llegó.

Y si recordar fuese de veras
volver a pasar por el corazón
el mío se extiende
indómito
como paisaje de Monegros
o desierto de sal
a tus pies.


jueves, 10 de enero de 2019

No son horas

No son horas
pero llamo a tu puerta
justamente porque no son horas
y cuando no son horas
es cuando más
te necesito.


sábado, 5 de enero de 2019

Animal (texto en construcción)

Quien más quien menos lleva dentro un animal al que ir domesticando, al que aprender a querer. No es mala compañía, el animal. Puede rugir lleno de cólera o esconderse detrás del tronco de un árbol sin saber de dónde viene tanto miedo. A veces da zarpazos, causando mucho dolor. Otras grita desesperado. Y otras llora, dolorido. O incluso está triste sin poder llorar. Hay un día en el que una se encuentra cara a cara con su animal y entiende que lo único que puede hacer es cuidarlo, sea como sea, aunque te haya robado hasta el café. Quien más quien menos lleva dentro un animal al que aprender a querer. Quizás no sea tan complicado. El mío ronronea al escuchar a Battiato.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Con tacto


Abrir una página de contactos siete años después. Abrir una página de contactos siete años después y que aparezca, en primera plana, un tipo que siete años antes te parecía muy desagradable. Coger el ratón, nerviosa. Coger el ratón nerviosa y decidida, para hacerlo desaparecer de tu vista. Mensaje nuevo. Quedarte paralizada con el ratón en la mano. Abrir el mensaje y que sea de él. Quiere conocerte. Ya. Otra vez. Coger el ratón más nerviosa aun para acabar con esto. Equivocarte de icono. Joder. Aviso:¡Os gustáis! A ti te parece un psicópata pero la página está segura de que os gustáis. Darte de baja de la página de contactos siete años después. Cerrar el navegador. Cerrar el navegador, pasar el antivirus y formatear el ordenador. Fin. Tener la certeza de que uno de los infiernos que existen en la tierra se llama edarling o vadoo o meetic o adopta un tío. Seguro.


sábado, 15 de diciembre de 2018

Muérdago


Un folio en blanco interpela
indómito
negro sobre blanco
y trazo rotundo, definitivo
parece decir.

La ternura radical
agitadora
mi, me, conmigo
también merece ser escrita
para que sea.



domingo, 2 de diciembre de 2018

Rambla

La señora que vive en la calle Rambla tienen un cerdo vietnamita, como George Clooney. No digo que Clooney sea un cerdo, no tengo ni idea, pero sí que tuvo un cerdo como mascota. La señora de la calle Rambla, anciana ya, el año pasado vio por fin el mar. Todo esto lo sé desde hoy, desde hace un rato: que esta señora existe, que su hogar está en ese descampado que en realidad se llama calle Rambla, que tiene un cerdo vietnamita y un montón de gatos y que el año pasado fue a la playa. Pero hoy estaba enfadada, muy enfadada, porque los coches y furgonetas y camiones aparcan por alrededor de su destartalada casa y todo huele muy mal y hay mucho humo. Y cuando ella llegó a vivir allí, que tenía veinte años, al lado del río, esa calle era de los vecinos, y no podía aparcar cualquiera. Se ha cagado en el alcalde y todo el consistorio en pleno y también en un constructor y en varias personas más. Ha dicho que cualquier día va al puto ayuntamiento a reclamar lo que es suyo y que pongan unas cadenas y que se va a acabar esto. Ha seguido un buen rato lanzando improperios al viento de la ribera, tanto que he tenido que irme y he dejado de oírla pero de puro lejos. He aparcado allí, en sus dominios, en el único hueco que la ciudad guardaba hoy para mí. Pienso en esta mujer y en esas calles y me viene a la cabeza North Sentinel. Pienso también cómo han podido sobrevivir en un lugar tan apetecible para las grandes constructoras estas personas en esas casas tan precarias. He aparcado allí pero no parecía enfadada conmigo, su animadversión apuntaba más alto. Suena Holocene al llegar a casa, dicen que habla de algo así como nuestra insignificancia. Impecable.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

El circo

Igual que en el circo sucede en los días: siempre hay un más difícil todavía que no sabemos cómo acabará. Manejamos esos instantes como auténticos equilibristas, ojos abiertos, respiración contenida, todos los músculos en tensión. Y cuando la función termina y se apaga el eco de los últimos aplausos, igual que en el circo, en los días, el más difícil todavía se esfumó.